INTRODUCCIÓN
Resulta
repetitivo mencionar que estamos en la era de la revolución de la información,
donde la generación, procesamiento y transmisión de la materia prima, que es la
información, se convierten en los elementos centrales de las formas de
producción y de las formas de poder (Castells 2001). Es evidente que una de las
características principales de la era vigente es lo acelerado del avance de las
tecnologías para la comunicación y el impacto que estas tienen en la dinámica
social. En la actualidad son numerosas las formas como podemos comunicarnos,
como son también numerosos los medios para dar vida a esta proceso, hasta el
punto de vernos invadidos por el auge de
las pantallas en todas sus presentaciones y tamaños.
Ahora bien,
este incremento de información no necesariamente supone una mejor comprensión
del mundo, como tampoco una formación acertada de ciudadanos. Es necesario
aprender a manejar y gestionar esta información para asumir una postura crítica
y recuperar espacios de autonomía; es decir, lo importante no es adquirir
información en grandes cantidades sino más bien
llegar a integrarla con el saber cultural y con los espacios que
permitan desarrollar la ciudadanía, incluso desde la mediación virtual. Estas
cuestiones es necesario abordarlas en
las instituciones educativas con la finalidad de que los estudiantes estén
capacitados para adquirir competencias que les permitan seleccionar la
información que llega de todos los medios y contextualizarla en la construcción
colectiva de ciudadanía; esto implica analizar críticamente los valores
sociales y mensajes de ciudadanía que se transmiten desde la virtualidad.
La
construcción de ciudadanía desde los medios virtuales se hace necesaria y
urgente para una sociedad más crítica democrática y caracterizada por
ciudadanos participativos. El módulo de derechos humanos y ciudadanía señala
que ”El concepto ciudadano se refiere a la persona en relación con los asuntos
de su comunidad.[…] El ciudadano, con su participación, contribuye a mejorar el
nivel de vida de su comunidad, buscando soluciones, haciendo propuestas, ejerciendo
el control sobre sus representantes en el gobierno, acatando las leyes o normas
que se dictan para que todos las cumplan (cruzar con los semáforos en verde,
respetar la senda peatonal –tanto el conductor de un vehículo como el peatón–,
no fumar donde está prohibido, no vender alcohol o cigarrillos a menores de 18
años), ejerciendo la docencia conscientemente, asociándose con otros en
organizaciones no gubernamentales (ONG) con fines precisos”. En este sentido
las instituciones educativas están ante la necesidad de construir escenarios
educativos que enseñen a convivir con la mediación virtual y aportar en la
construcción de la ciudadanía desde la virtualidad.
Está claro
que se debe partir de las nuevas formas que comunicación que han adoptado los
jóvenes como mayoría, aunque cabe notar que cada día son más las personas
adultas que se unen a estas nuevas tecnologías impulsando una transformación en
la dinámica social y por supuesto una nueva forma de asumir la ciudadanía. Las
TICs han de ser reconocidas como herramientas que potencias el ejercicio de los
derechos humanos; en los últimos años han sido incluidas en la consolidación de
políticas sociales en América latina, precisamente por la posibilidad que
representan para abrir espacios para la construcción de ciudadanía.
Con la
democratización de las tecnologías se han incrementado las posibilidades de
trabajo tanto como el acceso continúo a la información; es justamente en estos
espacios de aprendizaje y socialización donde se promueve la búsqueda colectiva
de soluciones que den respuesta a las problemáticas que cotidianamente
enfrentan las comunidades y en ese sentido se logra construir ciudadanía desde
la virtualidad. El objetivo de CDI es promover la apropiación social de la
tecnología por parte de diferentes tipos de público, utilizándola como
herramienta para estimular la ciudadanía activa y el emprendimiento de modo a
fomentar la participación de todos en el desarrollo político, social y
económico de los países en los que la organización actúa (Alamo 2006).
Respondiendo
a esta necesidad, el desarrollo del presente documento incluye una revisión
teórica del concepto desde ciudadanía enmarcada en el escenario virtual, así
como la propuesta pedagógica a través del taller, para destacar los elementos
realmente importantes en la construcción de un ciudadano desde lo virtual.
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