miércoles, junio 12, 2013

MARCO TEORICO

2. MARCO TEÓRICO

2.1 El Concepto De Ciudadanía

El módulo de derechos humanos y ciudadanía define ciudadanía en los siguientes términos: 
El concepto ciudadano se refiere a la persona en relación con los asuntos de su comunidad. Los temas de los que se ocupa el ciudadano no son los “privados”, sino los problemas que, pudiendo tener conexión con su vida privada, se pueden resolver o mejorar dentro de la organización de esa sociedad en la que vive.

Es importante notar en esta definición que no es posible definir el ciudadano o la ciudadanía separada de la comunidad y de la participación en los asuntos de esta, en la solución colectiva de dificultades; el ciudadano es un participante activo de la sociedad civil y esto significa que para llamarse ciudadano es necesario aportar continuamente en la construcción de políticas que apoyen iniciativas populares y que logre que estas sean integradas con propuestas de gobierno. Sin embargo en la actualidad es difícil que se pueda afirmar que existe una ciudadanía total, es decir, que el individuo social, sea consciente de sus derechos como ciudadano que participe en iniciativas populares entre otros aspectos de relación con las instituciones del gobierno.

El ciudadano posee los derechos de ciudadanía, estos derechos incluyen su participación activa en la construcción de políticas públicas y análogamente en el gobierno de su ciudad. Un ciudadano hace parte de una sociedad con una estructura política determinada y con unas características que derivan de esta estructura, ahora bien, la concepción de ciudadanía excede los límites de lo exclusivamente político, abarcando también las dimensiones social, económica y jurídica.   Es preciso en este punto establecer una diferencia del concepto de ciudadanía con una sociedad donde los miembros no tienen poder de decidir ni para participar en el gobierno de su ciudad; esto contrario a convertir los miembros de la ciudad en ciudadanos, los convierte en súbditos  que sólo se limitan a acatar las órdenes sin discutir o formular alternativas.

2.1 Evolución del concepto de ciudadano


Los derechos del ciudadano, las características y los criterios que son aplicados para nombrar un ciudadano en la actualidad, no son los mismos que han operado en las distintas épocas por las que ha pasado el devenir humano, como tampoco son los mismos en los distintos lugares y formas de poder que han representado la humanidad en distintas épocas. Antes de la revolución francesa de 1789 sólo existía el concepto de ciudadanía de una manera parcial como fruto de una continua evolución social que se extiende incluso hasta la actualidad, donde aún queda mucho por trabajar para consolidar un verdadero concepto de ciudadano y ciudadanía que trascienda las meras expectativas de la teoría. A continuación se presenta una breve reseña de las ciudadanías en épocas pasadas.

El ciudadano en Grecia

Basta con mencionar que sólo una sexta parte de la población griega era considerada ciudadanía y que el gran filósofo Sócrates ocupándose de la noción de ciudadano, terminó por ser condenado a muerte, para hacerse una idea de lo limitado de la democracia, de la participación política y por supuesto del concepto de ciudadano que predominaba en la antigua Grecia.

 






Para ser ciudadano en Grecia, los padres tenían que ser ambos ciudadanos, de lo contrario sería esclavo; los niños y mujeres tampoco alcanzaban el título de ciudadanos y por consiguiente no tenían derechos políticos. Es con Clistenes y luego con Pericles que se logran reformas importantes para que los ciudadanos pobres sean considerados  como tal y puedan participar en las decisiones políticas de la ciudad.

El ciudadano de la república Romana

 





En Roma la sociedad estaba dividida en tres sectores: la aristocracia, los trabajadores libres y lo trabajadores esclavos que no eran considerados como personas sólo como objetos con un dueño. En el 450 a.C. con la ley de las XII tablas luego de la primera huelga de la historia, obtuvieron los plebeyos, la igualdad jurídica.



Virtualidad y Ciudadanía


Tal como se ha mencionado, en la virtualidad se generan semilleros donde se está reconstituyendo el concepto de ciudadanía; ahora bien, surge el interrogante de cómo potenciar estas tecnologías para fortalecer los derechos y construir un ciudadanía real, apareciendo como propuesta el uso eficiente de la información. Con el fácil acceso a todo tipo de información, los jóvenes son cada vez más autónomos para reconocer sus derechos y cuando estos están siendo vulnerados El conocimiento y reconocimiento de los derechos pasa por el cuestionamiento al concepto de minoría de edad. La Convención de Derechos del Niño posiciona a niñas, niños y jóvenes en la categoría de sujetos de derecho, tratando de derrumbar la perspectiva pan-adulta del mundo (Alamo 2006).

Es precisamente en este contexto en que las TICs empiezan a ocupar un lugar prioritario, dado que  otorgan al individuo un papel protagónico en la autoría de su discurso, en tanto les proponen comunicarse y expresarse, las redes sociales representan un escenario ideal para la exposición de ideas y opiniones . La pregunta se desplaza a otro nivel: ¿pueden los jóvenes acceder en las mismas condiciones a Internet? La respuesta es negativa. En primer lugar, el acceso es posible sólo si se cuenta con la herramienta en cualquier momento y en segundo lugar si está de por medio con la preparación para hacerlo de forma responsable y acertada. La responsabilidad de abrir estos espacios que den cabida  a la construcción de una ciudadanía protagónica y es la academia, el lugar privilegiado para la constitución de ciudadanos, ya que es allí donde se desarrolla más de la mitad de la vida de los jóvenes.
Carmen Álamo (2006) hablando del tema de la ciudadanía virtual plantea lo siguiente:
 Las TICs son una herramienta, pero ¿cómo usarlas desde una perspectiva incluyente? La información se intercambia cada segundo, las instituciones gubernamentales están a un clic de distancia de cualquier ciudadano sin importar su edad. Estamos adelantando en acceso, es preciso ahora adelantar en un uso propositivo de la Red.La inclusión vista desde las TICs pasa entonces por tres niveles esenciales: uno, la herramienta en términos materiales, dos, la capacidad de usarla y tres la posibilidad de interpretar la información en beneficio de la construcción de la ciudadanía para las franjas más vulnerables.


Las redes sociales y en general las comunidades virtuales representan en la actualidad la opción ideal para que las jóvenes generaciones emprendan alternativas participación política y aporten en la construcción de soluciones para la comunidad. De manera que las instituciones gubernamentales han de promover el uso de la tecnología como espacios donde se fortalezca la opinión pública y no únicamente el aprovechamiento de los empresarios para exponer todo tipo de publicidad para aumentar el consumo. La tarea es propiciar la reflexión sobre derecho.

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